A MI PADRE, COMO PUERTO... Y COMO ANCLA
Ya no estás, padre
Y lo sé
porque te has marchado sin mí
Te veo en la insistencia
de mis fracturas de vidrio
como lamento de niña pero sin rabia
Ni
una
sola
marea del océano te avista
Ni
una
sola
...marejada
navegó contra la corriente contínua
para llamarte eterno
con ese nombre tan tierno
que la escurridiza luz de la infancia
nos regala entre tanta fragancia
Hoy somos dos temporales de levante,
pero sin ganas
Nostalgias de puertos abiertos
y de padres alejados
adentrándose en la nada
Ni los amaneceres de esparto y de sombra reconocieron
las puntuales esencias que te envolvieron
con la sedas menguantes de la mar en calma
Ni un solo barco atracaba
Ni una sola desolada escollera nos aguardaba
Aquella noche fue la recolecta y la despedida
de mis manos ya nunca más en tus manos
como siembra esperanzada o como fértil semilla
Y las gaviotas lloraban doblándose como campanas,
sobrevolando las barcas desvalidas
porque
tú
te estabas marchando con todas sus alas
Naciste curtiéndote de hombre
contra las humedades de las aguas más saladas
de las sales más marinas
de las estelas que van subyugadas
a las blondas espumadas más coralinas
Hoy te recuerdo padre
como puerto y como ancla
Como faro siempre en alerta
alumbrando la errática oscuridad
de mis navegaciones sin vela
He paseado, de las cuatro lunas a ciegas,
las serenas playas recordando tus orillas
y el oleaje me ha susurrado tu nombre
con las insólitas murmuraciones
entre la mar y la brisa
¿Por qué el espejo del puerto más blanco
ya no es ni la mitad de puerto ni la mitad de blanco
como cuando a los dos nos quería ?
Hoy te recuerdo, padre,
como al ancla más segura y más estable
que sin tener necesidades de amarrarme,
pudo fondearme
con su justo peso y medida
a la esencial hondura y profundidad
del alta mar de la vida
